Cómo cambiar de hosting sin perder el correo
30 de septiembre de 2026
Mudar una web es lo fácil: se copia y se comprueba antes de que nadie la vea. El correo es otra cosa, porque no para de llegar mientras cambias las cosas de sitio. En septiembre de 2026 mudamos nuestra propia web y nuestro correo, y esto es el orden que seguimos, con lo que nos pasó por el camino.
1. Haz inventario antes de tocar nada
Apunta todas las direcciones que existen en el alojamiento actual, y distingue dos tipos: los buzones, que guardan el correo, y los reenvíos, que sólo lo mandan a otra dirección. Mira también si hay respuestas automáticas o filtros.
En nuestro caso salieron 19 buzones y 43 reenvíos. Cada reenvío que se olvide es una dirección que deja de funcionar el día del cambio, sin que nadie avise.
2. Decide si te llevas el correo antiguo
Hay dos caminos. Uno es copiar el contenido de cada buzón al alojamiento nuevo, con una herramienta que lo pase por IMAP con sus carpetas y sus fechas. El otro es empezar con buzones vacíos y dejar el correo viejo donde está, accesible mientras el alojamiento antiguo siga contratado.
Nosotros elegimos el segundo. Si lo haces así, no des de baja el alojamiento antiguo hasta haber rescatado lo que quieras conservar.
3. Crea los buzones y los reenvíos en el sitio nuevo
Todos, antes de mover nada. Mientras el correo siga entrando por el alojamiento antiguo, los buzones nuevos no reciben nada de fuera, así que crearlos antes no molesta a nadie. Nosotros pusimos contraseñas nuevas a todos, y cada persona tuvo que cambiarla en sus programas.
4. Monta la zona DNS nueva completa, y sólo entonces cambia los servidores DNS
Ésta es la trampa en la que caímos. Los servidores DNS se cambiaron en el registrador antes de que la zona existiera en el proveedor nuevo, y durante unos minutos el dominio dejó de resolver: ni web ni correo para quien no lo tuviera guardado en caché. Se arregló creando la zona, pero el orden correcto es el inverso: primero la zona, con todos sus registros, y después el cambio en el registrador.
Y revisa la zona entera nada más crearla. El panel del proveedor nuevo la rellenó por su cuenta con valores suyos: un registro de correo apuntando a otro sitio, un SPF que no incluía a quien envía en nuestro nombre y una política DMARC más estricta que la que teníamos. Cualquiera de los tres podía hacer que parte del correo no llegara o acabara en la carpeta de no deseado.
5. Revisa lo que autoriza a enviar en tu nombre
El registro SPF dice qué servidores pueden mandar correo con tu dominio. Tiene que incluir el servidor nuevo y todo lo demás que envía en tu nombre: el programa de facturación, la herramienta de boletines, la tienda. Si falta alguno, sus correos empiezan a caer en la carpeta de correo no deseado del destinatario.
Lo mismo con la firma DKIM: el servidor nuevo firma con su propia clave, y esa clave tiene que estar publicada en tu zona. Si no, la firma no se puede comprobar y no sirve de nada.
6. Mueve la web, y el correo el último
Primero la web, que se puede comprobar en el servidor nuevo antes de cambiar nada. Después el correo: el registro MX, que es el que dice dónde se entrega. Hasta que ese registro cambia, el correo sigue entrando en el alojamiento antiguo como siempre.
Cuenta con que el cambio no es instantáneo. Los servidores guardan en caché los registros durante el tiempo que marca cada uno (en nuestro caso, dos horas), y durante ese rato parte del correo llega al sitio viejo y parte al nuevo. En nuestra mudanza, además, los tres servidores DNS del proveedor nuevo tardaron más de una hora en ponerse de acuerdo. Por eso el alojamiento antiguo no se cancela el mismo día.
7. Certificados también para el correo
El certificado de la web no basta. Los programas de correo se conectan a mail.tudominio.com, y si ese nombre no está en el certificado, avisan de que la conexión no es segura. Lo mismo el webmail. Pide que el certificado incluya esos dos nombres. Si tu web publica la cabecera HSTS para todos sus subdominios, no es una recomendación: sin certificado propio, el navegador directamente no dejará entrar al webmail.
8. Reconfigura los programas y comprueba
Con las contraseñas nuevas, cada persona tiene que cambiar su cuenta en el móvil y en el ordenador. Lo habitual: usuario, la dirección completa; servidor de entrada por IMAP en el puerto 993 y de salida por SMTP en el 465, los dos con SSL, y el de salida con la misma contraseña.
Y comprueba antes de dar nada por hecho: manda un correo de prueba desde fuera a un buzón y a un reenvío, y mira que llegan.
Si prefieres que lo hagamos nosotros, escríbenos con la dirección de tu web y dónde la tienes ahora, y te decimos cuánto cuesta. Lo que ofrecemos de alojamiento está en hosting y dominios.